Mentoring Empresario

Ernesto Beibe

El Fracaso Frente al Exito

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El Fracaso Frente al Exito

Grupo destinado a compartir experiencias de fracasos y éxitos en la vida profesional

Página Web: http://www.mentoringempresario.com
Ubicación: Argentina
Miembros: 5
Última actividad: Jul 14

Los que fracasan frente al triunfo.

¿Se puede enfermar uno de éxito?
Triunfo, éxito, felicidad
Parecen sinónimos, pero están muy lejos de serlo.

Sólo sabemos que en nuestra sociedad es un valor necesario de supervivencia; perseguir el triunfo, el éxito, el sendero a la felicidad. El camino al éxito no es lineal.

Por lo general se deben sortear una serie de fracasos para conseguirlo. Quien admite tener éxito en determinada área (dinero, poder, reconocimiento social) sabe lo efímero que es, y puede reconocer donde jamás será exitoso.

Triunfar es otra forma de llegar, alcanzar otro tipo de éxitos.
Y en este caso también el camino está signado por fracasos y logros para llegar a una meta.

Miente aquel que dice que “triunfó en la vida”, porque ni los éxitos ni los triunfos son eternos. Más bien, forman parte de determinados aspectos o momentos en las vidas cambiantes de cada sujeto.

La felicidad, es un estado de la mente mas efímero aun que el éxito y el triunfo, porque éstos son mesurables, la gente de afuera puede medirlo, percibirlo, aun quien se considera exitoso o triunfador puede explicarlo y cuantificarlo.

Pero, ¿cómo se explica qué es la felicidad? Qué cosa más íntima, personal, intransferible e invisible es la felicidad.

¿Cómo se transmite un sentimiento, una mano de un niño aferrada a la de uno, un orgasmo pleno, la sensación de un deber cumplido?
Para alcanzar un estado de felicidad también se pasará por estadios de frustración, de éxito y de triunfo.

Experiencias como caminar con un niño de la mano, la sensación de un orgasmo pleno, el haber llegado a una muy buena negociación comercial o financiera, son el resultado de haber pasado por momentos fáciles y otros muy difíciles, idas y vueltas, picos y frustraciones; todo para llegar al triunfo de una culminación.

La sensación de fracaso deviene si tengo un resultado adverso en un negocio.
Si tengo en mente una pretensión o un proyecto y se malogra, me frustro.
Y frustrarme significa privarme de lo que esperaba.

Anteriormente mencionamos que en el camino al éxito se sucederán fracasos, frustraciones, privaciones, pero a cada suceso negativo le seguirá un logro, un nuevo hito, hasta llegar a una meta final, en un proceso que se coronará con un acierto. Y a ese estadio lo llamaremos éxito (de exitus, salida), o sea un resultado feliz de un negocio o actuación.

Esta “exitosa salida” sucede en la mayoría de los casos en que empresarios, ejecutivos y profesionales viven en relativa paz consigo mismos o con el medio.

Sin embargo hay también un grupo de personas al que puede pertenecer usted, su hijo, su hermano o un socio, que cuando llegan a triunfar y consiguen llegar a un éxito, cuando comienzan a ser felices, atacan a aquello que tanto les costo obtener. Son los que fracasan frente al éxito

Se trata de aquellos a quienes el éxito los puede llegar a enfermar.
Y en estas circunstancias, asumen una conducta de ataque frente a sus propios logros, la cual también la llamamos fracasar. Sólo en este caso, fracasar es también destrozar. Destrozar es despedazar, destruir, hacer trozos de algo, estropear, maltratar, deteriorar, aniquilar, causar gran quebranto moral.

Fatigar o producir gran malestar físico.

En la práctica diaria como Mentor, llegan muchas personas con consultas sobre fracasos inexplicables a la hora de un gran logro, y hasta hay también quienes se enferman precisamente cuando se le ha cumplido un deseo profundamente fundado y largamente acariciado.

Esta claro que estos sujetos no pudieron soportar su felicidad y transformaron el éxito en cierto tipo de “auto-ataque” o enfermedad.

Este fenómeno excede sólo un logro comercial y se da en cualquier orden de la vida. Es más, quien no puede soportar estar bien, hace extensivo este malestar a todos los órdenes de sus relaciones.

Las fuerzas que hacen fracasar o enfermar a estas personas a partir del éxito, no tienen que ver con la “mala suerte” sino con arraigados sentimientos de culpabilidad.

Son casos de motivaciones múltiples, en el que detrás de la causa más superficial hallamos un motivo más profundo.

Un ascenso prestigioso puede desencadenar un ataque destructivo, sacarse la lotería puede precipitar la depresión, cumplir determinado deseo, llevar a la muerte, casarse con una hermosa mujer devenir en un caso de eyaculación precoz, organizar una buena sociedad y comenzar a pelear con el socio, llegar a negociar un muy buen negocio y enfermarse a tal punto de dejar correr los plazos de la firma hasta dejarlo inconcluso.

Por ejemplo, existe la experiencia de un empresario que soñó con la libertad y la posibilidad de tener un barco, después de muchas idas y vueltas (fracasos y triunfos) lo logró, cada vez que salía de la guardería náutica chocaba con otras embarcaciones, fondeadas en el mismo lugar, con los costos extras que los accidentes acarreaban más el deterioro de las relaciones con sus colegas nautas.


O quizás se nos presenta el caso de aquella profesional que cada vez que le iba mejor y comenzaba a ser exitosa, empezaba a sentir fuertes dolores de cabeza que la inmovilizaban sin poder salir a cumplir con sus compromisos.

Los dolores de cabeza mutaban en dolores de útero, (estuvo a un cerca de perderlo) con grandes hemorragias, o en dolores musculares que la paralizaban al momento de pensar o actuar.

En síntesis, gran cantidad de casos que, por supuesto con una adecuada comprensión del mecanismo de autoataque, y un buen tratamiento de Mentoring pudieron resolverse, ayudados por la herramienta del Genograma.

Lo que hay que tener presente es que la mayoría de las veces, la realización de deseos nos coloca en presencia de la muerte.

Si gano más dinero que mi padre, lo supero, significa que crecí más que él, y en cierto modo lo mato.

Considero normal estar un poco triste, hago el duelo de ese papa ideal que ganaba más que nadie, que para mí no existe ya. Y luego, si estoy triste me va mal.

En otro caso, si me va mejor que a mi papa en su profesión, puedo llegar a tener miedo de que el tome venganza de mí tratando de matarme. O quizás tratando de que me vaya mal. Entonces prefiero dañarme yo, para evitar males mayores.

Es decir, que frente a quienes fracasan al triunfar estamos ante la presencia de un especial modo de relación con el deseo, de una forma de gozar, en definitiva de una fantasía que, para su persistencia, exige que el deseo largamente acariciado no se cumpla.

En el momento en que se cumple el deseo, que permanecía prohibido, la persona se queda sin deseo, entonces ya no puede gozar de lo que obtuvo ni continuar deseándolo. Siente que esta condenado.

Una gran mayoría de sujetos que consultan, a pesar de haber sido condenados, son personas que acceden al resultado feliz, y sin embrago califican el suceso como banal, desacreditan el mérito de su esfuerzo, o desvalorizan lo que obtuvieron.

Por más que uno se empeñe en señalarle los logros hay una frase compulsiva que dicen, “no es para tanto, no lo veo, no lo reconozco, no me reconozco”. En esos casos hasta ponen en tela de juicio la palabra del Mentor.

¿Cuántas veces oí que alguien frente a un equívoco se autotitula con un calificativo, que ni nombraría al peor enemigo de esa manera?, ¿cuántas otras veces las exigencias a sí mismo, son varias veces superiores a las que demanda al entorno?, ¿y los auto reproches por no haber actuado correctamente?,¿y los lamentos por un error?, ¿y las ocasiones que durante el día se solicita el perdón de los demás? Perdón, ¿dónde firmo este cheque? (a su secretaria) Perdón por haber llegado a tarde (a una cita donde el interlocutor todavía no llego) Perdón, ¿me dice la hora? Esta forma de dirigirse al otro, no es por etiqueta ni por mera educación. Es la clara evidencia de estar buscando un castigo por causas totalmente ignoradas por la persona.

Son los sentimientos inconscientes de culpa que hacen la necesidad de un castigo, por compulsión a la repetición.

Se trata, si no son comprendidas, de facturas que estamos obligados a pagar, por mandatos ancestrales de los padres, de la educación, de duelos no elaborados, de violencias no habladas o de secretos
familiares.

En fin, hablamos de toda una vida conteniendo tantas existencias de los antepasados, que la única manera de comprender este fenómeno y blanquearlo es con la ayuda del Genograma.

Prof. Ernesto Beibe.

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ana rosa abrahin Comentario de ana rosa abrahin el junio 24, 2009 a las 1:57pm
el fracaso para mi, es un error aun no procesado como experiencia
Susana Flores Comentario de Susana Flores el junio 23, 2009 a las 6:08pm
Excelente idea para hacer oposiciones. Digo, pero no todo tiene que ser fracaso, saludos!!

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ana rosa abrahin Comentario de ana rosa abrahin el mayo 24, 2009 a las 2:10pm
fracaso es el error del cual no aprendemos
ana rosa abrahin Comentario de ana rosa abrahin el mayo 24, 2009 a las 2:09pm
fracaso es el error del cual no aprendemos
 

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